ALEBRIJES: UN LEGADO MEXICANO VIVO

Cada pieza es una criatura nacida del deseo de romper los límites entre la fantasía y la memoria: una explosión de formas, colores y presencias que no busca reproducir la realidad, sino seducirla, trastocarla y reinventarla. Cada alebrije nace para ser único, insolente e imposible; un ser con personalidad propia que parece haber escapado de algún rincón prohibido de la imaginación.
Mis alebrijes mantienen vivo un legado mexicano desbordante de color, pero no lo hacen desde la obediencia ni desde la nostalgia. Lo toman, lo sacuden y lo llevan hacia territorios nuevos, donde la tradición se encuentra con la provocación, el deseo y la libertad absoluta de crear.
Cada pieza es una criatura nacida del deseo de romper los límites entre la fantasía y la memoria: una explosión de formas, colores y presencias que no busca reproducir la realidad, sino seducirla, trastocarla y reinventarla. Cada alebrije lo creo para ser único, insolente e imposible; un ser con personalidad propia que parece haber escapado de algún rincón prohibido de la imaginación.
Son criaturas imposibles que irrumpen en nuestro mundo como una tentación visual: seres que atraen, incomodan, fascinan y obligan a mirar dos veces. Porque la identidad también puede construirse desde el sueño, desde lo extravagante, desde aquello que se atreve a desafiar lo que consideramos bello, correcto o permitido.
Mis creaciones son una declaración apasionada de amor por lo mexicano: por su color desbordado, por su diversidad, por sus historias, por sus excesos y por esa capacidad casi descarada de arrancarle belleza a lo improbable. Son criaturas nacidas para provocar la imaginación, despertar los sentidos y reclamar un lugar en el legado mexicano del presente.
No creo seres para que simplemente sean contemplados.
Creo criaturas para que entren en la mirada, se apoderen de ella y permanezcan ahí, como una fantasía imposible de olvidar.

 

ALEBRIJES: UN LEGADO MEXICANO VIVO

Por Víctor Corleone

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